SIN TRABAJADORES NO HAY PATRIA

“…La historia se repite, aunque nunca del mismo modo. Nadie puede predecir con seguridad cual ha de ser el estallido equivalente a aquel 17 de octubre de 1945, las formas que ha de tomar ese acto de Liberación, el día en que nuestros presos volverán a encabezar las columnas del pueblo, en que nuestras luchas y nuestros muertos se verán justificados. Pero ese día esta inscripto en la naturaleza de las cosas, en las necesidades de la Historia…
…Entonces el pueblo retomara el camino interrumpido. Volverá a expulsar a los monopolistas, nacionalizara de nuevo los bancos y el comercio exterior, recuperara sus riquezas entregadas al extranjero y asegurara, esta vez para siempre, la Independencia, la Soberanía, la Justicia y la Socialización de las riquezas y los bienes que nos pertenecen…”
(Introducción al Programa del 1ro. De Mayo de la CGT de los Argentinos)
Hace 50 años se formaba la CGT de los Argentinos, un conjunto de dirigentes surgidos de las luchas de la resistencia peronista que enfrento a los que usurparon el gobierno el 16/09/55, bautizados por el pueblo como “La Fusiladora” junto a sectores del campo nacional y popular, que resistieron todos los intentos de arrebatar los derechos que los trabajadores habían conquistado con lucha y organización.
Cada nuevo golpe cívico militar profundizo la represión e intento derogar las leyes protectorias del derecho laboral, que habían sido consagradas en la Constitución de 1949, donde se reconocían los derechos de los trabajadores la ancianidad y la niñez.
Como se señalo más de una vez, ninguno de estos derechos fue dadiva o concesión gratuita de los que se arrogan el rol de dueños del país, esos que en el centenario de la Patria se autodenominaban “el granero del mundo” son los mismos que hoy dicen “tenemos que ser las góndolas de los supermercados del mundo”.
Decía la CGTA: “la historia se repite”, dice la frase primero como “tragedia” luego como “farsa”, y esta lectura es valida en mas de un sentido, hasta se puede decir como una “trágica farsa”, porque sin dudas desde hace largas décadas que venimos asistiendo a lo que hoy con total impunidad se llama “cambiar pautas culturales”.
Para quienes transitamos un camino distinto y continuamos reivindicando la historia de lucha del pueblo y los trabajadores, no es novedad que esto suceda, esto no es patrimonio exclusivo del actual gobierno, todos y cada uno (en particular desde la restauración de la democracia formal en 10/12/83) cada gobierno ha intentado construir su propio relato y todos de una u otra manera tergiversando o negando implícitamente la historia de lucha del pueblo, que ha asumido distintas y variadas formas en más de 200 años de existencia de la nación.
Cierto es que cada etapa tiene su propia impronta, pero ello no implica la negación absoluta de los procesos previos que permitieron consolidar conquistas sociales para las mayorías populares.
Hay indudablemente una memoria histórica que se pretende borrar anular o cambiar, porque es precisamente en esa memoria donde está la base para enfrentar cualquier intento de volver a la prehistoria de la nación, más de una vez señalamos una frase que sintetiza la manera de defender nuestros derechos: SOLO LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO.
Para muchos debe sonar a verdad de Perogrullo, o como decía un conocido de casi todos: “ustedes quieren volver al 45”, a los que unos pocos les retrucamos que no solo queríamos eso, sino retomar la mística militante de los 60/70, porque el rumbo que había elegido era la implantación del neoliberalismo, cuya cara más visible fueron las privatizaciones “salvajes” de las empresas del estado que excluyo del sistema productivo a casi el 50% de los trabajadores en esa década nefasta.
La CGTA surgió como producto de esa “organización” que desde abajo se fue dando el pueblo, fue la convergencia de distintos actores sindicales, políticos, sociales sin sectarismos de ninguna naturaleza.
¿Por qué esta breve síntesis?
Más allá de la cuota de subjetividad que pueda haber en esto, es necesario porque desde hace un tiempo desde algunos sectores (¿apropiadores de historias ajenas?) se declama la reivindicación de los programas de La Falda, Huerta Grande, del 1ro. de mayo de la CGTA, pero (siempre un pero dirán algunos) nadie hace docencia con la letra de esos programas y mucho menos como se llego a elaborarlos, en contexto histórico, con que fuerza organizada se los discutía en cada lugar de trabajo, como se implementaba en la lucha cotidiana contra la dictadura de Ongania, Levingston, Lanusse esos programas.
Obvio que nadie plantea la repetición esquemática de un modelo de construcción de acumulación que dio respuesta a un momento histórico del país.
Obvio que hay muchos más antecedentes en la lucha de los trabajadores, las que libraron los anarquistas, los socialistas, los comunistas, de ellas se nutrió el ideario y el accionar de la CGTA y de otras organizaciones populares de los 60/70. Pero de eso no hablan los que hoy se proponen como la reedición de una experiencia de lucha y un compromiso militante que no estaba atado a especulaciones de ninguna índole y donde más allá del rol de los dirigentes, el sujeto histórico era el accionar colectivo.
¿Por qué esta aproximación a esta experiencia?
En primer lugar, porque desde hace casi 30 meses, se ha instalado en Balcarce 50 una figura que representa la más rancia oligarquía, la cara más perversa del capitalismo, la que busca terminar de una vez por todas con la vocación de lucha de quienes seguimos planteando que otro país es posible, de quienes no renegamos de las experiencias del pasado y aspiramos a construir una sociedad justa y solidaria, que de respuesta a las necesidades y realización personal y colectiva de las mayorías.
La partidocracia política y sindical, no ha dado una respuesta coherente a las políticas implementadas por la banda “cambiemita”, a las políticas de ajuste y represión de los Ceos y sus mentores: el capital internacional.
No han tomado nota de los reclamos de los distintos sectores afectados por la política económica de marginación y exclusión que lleva adelante el gobierno de MM.
Toda la dirigencia que se dice “opositora” especulo y lo sigue haciendo sin encontrar el rumbo para elaborar una propuesta convocante para el Pueblo. Los políticos bailando el minué para ver quién es el candidato de la oposición, avalados por los medios de comunicación que sin pudor insisten con buscar e imponer ellos un candidato “blanco” que continúe con esta cosa llamada “gradualismo”, que sin lugar a dudas de eso no tiene nada, una sola muestra de ello fue la reforma previsional o el aval para pagarle a los fondos buitres, para no mencionar otras trapisondas del poder legislativo, y todo esto en nombre de garantizar “la gobernabilidad”, latiguillo de los comunicadores que pretenden con estos mensajes, negar la realidad cotidiana, por ej. los tarifazos de los servicios.
Hoy a pocos días de una fecha simbólica: 25 de mayo, la pregunta es para algunos ¿Dónde estuvieron (estos últimos 30 meses) los autodenominados dirigentes sindicales?
Está claro que la política represiva hacia los trabajadores no arranco el 10/12/2015 (aunque a algunos les moleste), si no que se ha profundizado y esto estaba claro desde el mismo día que MM gano las elecciones.
Ningún sector, de los tantos (casi una decena) en los que está dividida la dirigencia sindical supo encontrar el camino para generar una instancia organizativa que presentara un frente único a la política del gobierno: despidos, ajuste, inflación, devaluación, y la frutilla del postre: la vuelta al FMI.
Todos y cada uno, dando luchas sectoriales, ignorando el pedido de un plan de lucha propuesto por los trabajadores movilizados en abril de 2016, los que resisten despidos, los que se movilizaron por encima de sus sindicatos en diciembre de 2017, y lo que cada vez suena más como una exigencia de los trabajadores: un PARO GENERAL
La eterna calesita de la pelea por la conducción de una CGT que cada vez representa menos a los trabajadores de lo que dicen los medios (necesitados también de un sello que le ponga freno a la lucha reivindicativa), dirigentes que levantan convocatorias a pedido de algún político, dirigentes que se hacen eco de operaciones de prensa que hablan de “infiltrados” de “agitadores” como en las mejores épocas de las dictaduras militares, dirigentes que dicen dan participación a los trabajadores, a los militantes, a sus delegados y estos se enteran por los medios de las políticas de sus sindicatos y/o del grupo en el que se dicen encuadrados.
La parodia de las paritarias del 2018 hasta la fecha han mostrado la debilidad de quienes pretenden conducir unificadamente al movimiento obrero, y esto también es producto de la falta de un plan de lucha integral, sin ser nostalgiosos vale la pena recordar que hubo un gobierno que pretendió paritarias con techo y la movilización de los trabajadores termino en el conocido “rodrigazo”.
Hay una cosa que entendemos está faltando desde hace mucho en los sindicatos y en la vida política en general: DEMOCRACIA SINDICAL / DEMOCRACIA POLITICA.
Como decíamos en una época no alcanza con proclamar hay que practicarla hay que ejercerla, hay que pedirla como la exigimos los “nostalgiosos”.
Los despedidos, los perseguidos, los encarcelados, los muertos, los reprimidos de una u otra manera los sigue poniendo el pueblo, los que no aparecen en los medios, los que no son elogiados por algún periodista complaciente.
Este breve aporte arranco con citas de la CGTA, la que dio una respuesta a una etapa de crisis y represión al pueblo, la que tuvo dirigentes con la grandeza necesaria de no aferrarse a los cargos, la de la lucha solidaria con los oprimidos a lo largo y ancho de la patria, no es el VERBO consagrado ni es la receta infalible de algún iluminado, fue el fruto de la experiencia y el compromiso de muchísimos militantes que se atrevieron a soñar con la patria justa libre y soberana: la patria socialista.
Fueron y son los que acuñaron esa frase que muchos olvidaron (por no decir otra cosa), esa consigna que los “nuevos relatos” pretenden ignorar, pero que mientras existe un trabajador que luche por la Justicia Social y la Patria liberada estará presente:
MAS VALE HONRA SIN SINDICATOS, QUE SINDICATOS SIN HONRA.
Juan (el negro) ARGUELLO (*)
Bs. As. 20 de mayo de 2018
El compañero Juan Arguello, fue militante de la JTP Bancaria, ex Preso Político durante la Dictadura Militar, miembro fundador de la Comisión de Cesantes Bancarios, delegado del Banco de Entre Ríos, y fue miembro del Secretariado de la Seccional Buenos Aires de la Asociación Bancaria.
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