Sobre el Cordobazo – Por Julio Macera (publicado en El Descamisado N° 16)

EN UN NUEVO ANIVERSARIO DEL CORDOBAZO COMPARTIMOS UN ARTÍCULO QUE ESCRIBIÓ EL QUERIDO Y RECORDADO COMPAÑERO JULIO MACERA HACE UN TIEMPO ATRÁS.

Sobre el Cordobazo

Por Julio Macera (publicado en El Descamisado N° 16)

«Nuestras clases dominantes han procurado que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes, ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de los hechos anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas». Rodolfo Walsh.

Hablar del Cordobazo nos remite a ese 29 de mayo de 1969, donde la clase obrera, los estudiantes y la mayoría del pueblo cordobés se adueñaron de la ciudad capital de esa provincia, haciendo retroceder a la policía y dando inicio a la caída del dictador Juan Carlos Onganía. Sin embargo, ese día fue consecuencia de un proceso de lucha y organización previo.
El Cordobazo se entiende también en la tradición del estudiantado cordobés en la Reforma Universitaria y que desde el 66 enfrentó a Onganía, dejando mártires como Santiago Pampillón. El mismo estudiantado que después concedió parte
de sus cuadros políticos a la mayoría de las organizaciones revolucionarias.
Esta fecha tampoco puede comprenderse sin incorporar al análisis el desarrollo industrial en esa provincia y que sus trabajadores, los mejor pagos del país, fueran conformando una dirección con compañeros como Agustín Tosco (Luz y Fuerza), Atilio López (UTA), Jorge Canelles (UOCRA), Héctor Castro (ATE), Miguel Correa (Madereros) y Carlos Borelli (Petroleros) que, con sus diferencias, hicieron junto a Elpidio Torres (SMATA) el Cordobazo. Este último especialmente es un claro ejemplo de esos dirigentes burocráticos a los que la historia empuja a un rol inesperado al no poder escapar al clima social de la época.
No menos importante fueron los jóvenes delegados de base que se foguearon en esa lucha y después hicieron SITRAC-SITRAM y tantas otras experiencias antiburocráticas. Otra cuestión que aporta al Cordobazo fue la decisión de la mayoría de los delegados de los gremios nacionales que, ante la huida de los Vandor, Taccone y Coria -entre otros- levantaron la consigna «Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra» y dieron nacimiento a la CGT de los Argentinos, para enfrentar a la dictadura de Onganía, en marzo de 1968. También, las huelgas de los portuarios, de los petroleros de Ensenada, de los trabajadores de los ingenios tucumanos fueron creando el clima social de ese año.
Ese mayo del 69, además, fue un mes de lucha en la Argentina: el 15, la policía reprimió una manifestación estudiantil en Corrientes contra la privatización de los comedores universitarios; allí cayó asesinado el estudiante Cabral. Dos días después, los estudiantes rosarinos salieron a protestar y durante la represión fue muerto el estudiante Adolfo Bello.
Las marchas continuaron en Rosario y el día 21 la policía asesinó a Luis Blanco, un joven aprendiz metalúrgico de 15 años. Como respuesta a este hecho, obreros y estudiantes marcharon en la jornada que fue denominada como el Rosariazo. Las barricadas y fogatas populares fueron respondidas con la ocupación militar de esa ciudad. Es decir que ese 29 fue parido por un país en lucha.
Todo este proceso tiene también como marco la radicalización que el peronismo fue viviendo durante la resistencia y el rol que cumplieron en eso compañeros como John W. Cooke, Gustavo Rearte, el mayor Alberte, Armando Jaime, los hermanos Villaflor, Ongaro, Envar el Kadri y tantos otros. No menos importante fue la incorporación de intelectuales como Rodolfo Walsh, quienes en su lucha contra la dictadura encontraron en la clase obrera y en ese peronismo un protagonista a acompañar.
Estas reflexiones pretenden ser algo más que una referencia histórica, apuntan a pensar, desde nuestra experiencia, los hechos de hoy y proponer debates sobre cuestiones como el concepto de construcción del conflicto, la cuestión de la unidad en la acción aun con sectores burocráticos, etc.
La historiografía liberal, por su lado, suele presentar hechos como el Cordobazo como un suceso en sí mismo, casi descontextualizado. Es nuestra responsabilidad entenderlo como parte de una larga lucha que le da su verdadero sentido y que sirve, a su vez, para entender lo que vino después.

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