LOS TRABAJADORES QUEREMOS UN PROYECTO NACIONAL

¿Hay 2019? Nos preguntábamos no hace mucho tiempo atrás, ante la inercia de las dirigencias que se dicen opositoras al gobierno de Mauricio Macri.

Claro que no lo hacíamos desde el punto de vista de la partidocracia liberal, las conducciones de los gremios, ni especulando con el calendario electoral, o de las expectativas de los mercados, mucho  menos del de los gurúes del FMI, con los que nos endeudó por décadas “Cambiemos”, hoy preocupados porque le garanticen el pago de sus “inversiones”

El deterioro de las condiciones de vida de vastos sectores de la población, la exclusión (laboral, educativa, previsional y sanitaria) lisa y llana de gran parte de la población son hechos innegables de una realidad a la que los que se denominan “dirigentes” no le encuentran solución.

Por momentos resulta patético, ver a todos estos limitarse, unos en el rol de repetidores del “así no se puede seguir, la gente tiene hambre, no se pueden pagar las tarifas de servicios públicos”; y otros, los gobernantes a seguir predicando “este es el único camino, el mundo ahora confía en la Argentina”.

Resulta difícil encontrar algo positivo en estos años de gobierno de la coalición “Cambiemos” y mucho menos encontrar propuestas claras de acción de los sectores que se dicen oposición, entre los cuales hoy se anotan muchos que garantizaron “la gobernabilidad” en los primeros años de gobierno del Presidente Macri.

Agitar el fantasma de la “pesada herencia” hace rato que dejo de tener sentido, por mas que un sector de la sociedad siga repitiendo de manera autista esta muletilla. En estos últimos tiempos, escuchamos como si fuera un chiste obsceno, que ha comenzado “la revolución del empleo” y se tira sobre la mesa la propuesta de “diez puntos” para garantizar una estabilidad que solo existe en la mente de quienes son los causantes de los problemas que padecemos miles de argentinos.

En este camino hemos escuchado diversos argumentos de la dirigencia de “Cambiemos” y sus escuderos mediáticos: “la grieta”, “pasaron cosas”, “sequías”, “tormentas”, “el camino correcto”, son solo algunas de ellas.

Por otro lado, desde un primer momento hubo quienes se pusieron la pilcha de garantizar “la gobernabilidad”, traicionando el mandato de sus votantes y así los vimos asistir al foro de Davos, armando de apuro una ley antidespidos que nunca se cumplió para frenar el reclamo de cientos de trabajadores públicos y privados que fueron cesanteados en los primeros meses de este gobierno, votando una reforma previsional regresiva y callando ante la feroz represión que sufrimos los trabajadores junto con los jubilados que nos oponíamos a ese despojo, modificando la ley de riesgos de trabajo, intentando una vez mas aprobar una reforma laboral mas (a las varias que hubo durante el gobierno de la rata de anillaco) y así podrían señalarse otros silencios o actitudes cómplices frente a la destrucción de miles del puestos de trabajo y las permanentes devaluaciones que afectan el poder adquisitivo de los salarios.

Los trabajadores hemos resistido todas estas políticas de hambre, exclusión  y represión, cientos de conflictos, llevados adelante por organismos de base (comisiones internas, cuerpos de delegados), algunas seccionales de gremios en defensa de los puestos de trabajo y los salarios, en tanto la mayoría de las conducciones nacionales sindicales, firmaban paritarias en cuotas y negociaban flexibilizaciones de derechos adquiridos tras años de lucha del Movimiento Obrero Organizado.

Su argumento era (y sigue siendo) que lo hacen “para garantizar el trabajo”, pero las mismas estadísticas oficiales muestran que los despidos crecen mes a mes, y que en algunas empresas, esas flexibilizaciones en las condiciones laborales generaron múltiples accidentes de trabajo e incluso la muerte de muchos trabajadores. (Sugiero leer el informe anual que publica la organización “Basta de asesinatos laborales”.

Seguramente dirán hoy, que hubo varios paros generales de la CGT contra la política económica de Mauricio Macri, lo cual es relativamente cierto, pero lo mas claro de todo ello es que nunca existió un verdadero PLAN DE LUCHA que le de marco, contenido y propuestas políticas económicas y organizativas a los trabajadores y al resto de la sociedad.

Todas las corporaciones (políticas, sociales, sindicales, etc) se convirtieron en diagnosticadores de la crisis generada por el gobierno de los CEOS y muchos de los dirigentes sindicales que llevan décadas al frente de “sus” gremios se sientan en la mesa de los comunicadores sociales a recitar la letanía “Esto no da para mas, el Gobierno tiene que cambiar su política económica”, y avanzando un poco mas, saben que han logrado llegar a una de sus metas: EL 2019: Hablan de Unidad, de un gran Frente Patriótico, algunos hasta muestran su viejo anhelo de constituirse en la nueva conducción de una CGT que en esta etapa ha fracasado en su rol de representar los reclamos legítimos de la clase trabajadora nacional.

Los predicadores de la “revolución de la alegría” vuelven a repetir viejas formulas frente al claro fracaso de su gestión: Una de ellas es la que desde el retorno de la democracia intenta reproducir al famoso y manoseado “Pacto de la Moncloa” (experiencia española después de décadas de dictadura franquista), otros hablan de un amplio Acuerdo Social, algunos vuelven a predicar el Pacto Social de Perón-Gelbard, omitiendo que el mismo fue saboteado por el empresariado luego de la muerte de Perón y que fue el preludio del golpe genocida.

Los trabajadores no queremos “gatopardismo” de ninguna naturaleza, ni queremos ser material descartable de las ambiciones de ningún dirigente, no le negamos a nadie a ejercer su militancia partidaria, pero al mismo tiempo reivindicamos que los sindicatos deben tener independencia política de los gobiernos de turno y hoy mas que nunca reivindicamos esa consigna que decia que “EL HAMBRE NO SE TOLERA Y LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA”.

Hemos sido protagonistas de la resistencia a las políticas de este gobierno (y de todas las dictaduras), mas allá de quienes demonizan la lucha de los trabajadores cuando salimos a defender nuestros derechos.

Habrá dirigentes que esperarán las próximas elecciones, habrá quienes recitan propuestas del movimiento obrero de otros tiempos, (que seguramente son válidas si las contextualizamos), pero que fueron elaboradas por dirigentes que escuchaban a los trabajadores, que permitían la democracia sindical, que no se aferraban a estatutos proscriptivos para eternizarse al frente de sus sindicatos.

En este gobierno los trabajadores (en blanco o precarizados “en negro”) junto con los sectores más humildes de la sociedad somos los mayores perjudicados por estas políticas de un gobierno neoliberal que solo tiene en sus computadoras los programas del FMI y del poder económico internacional.

Hay que tener claro por donde pasa la historia.

Es necesario formular un proyecto serio de construcción de un país soberano y que brinde respuestas a los problemas urgentes de los argentinos en general y de los trabajadores en particular.

Algunas de esas cuestiones a tener en cuenta:

-Una política de pleno empleo con salarios justos y respeto de derechos laborales

-La sanción de una nueva ley de entidades financieras (aún está vigente la diseñada por José Alfredo Martínez de Hoz) que permita poner el aparato financiero en función del diseño de desarrollo de un modelo de país independiente y con justicia social

-La formulación de una ley de Seguridad e Higiene que respete al trabajador y no la renta de los empresarios

-Actualización de los convenios colectivos para dar respuestas adecuadas al avance tecnológico que a su vez resguarde puestos de trabajo

-La derogación de todo tipo de leyes que fomente la precarización laboral

-Fomento y desarrollo de las economías regionales.

-Apoyo a todas las empresas recuperadas por los trabajadores

-Reforma tributaria integral y el cumplimiento de las leyes que garantizan la seguridad social

-Por una ley que garantice la Democracia Sindical en los gremios sin ningún tipo de limitaciones y/o proscripciones para los trabajadores afiliados.

Estos es solo un punteo parcial de lo que consideramos debe estar incluido en la discusión de una propuesta para construir un país con Justicia Social.

Hoy que muchos han impuesto un relato descafeneizado de la historia de lucha de los trabajadores y otros el discurso de la demonización, es bueno recordar que nadie nos regaló nada, hay décadas de lucha que apuntaron a lograr la dignidad de la clase trabajadora, y a que esta pudiera acceder a derechos elementales como un salario digno y una jornada justa de trabajo.

Hoy sigue siendo un deber seguir ocupando cada puesto de lucha para enfrentar las políticas de hambre del Imperio y sus CEOS vernáculos.

Nuestro reconocimiento a esos luchadores como Atilio López, Agustín Tosco,  Alejo Simó, Amado Olmos, Armando Jaime, Raimundo Ongaro, Jorge Di Pascuale, Oscar Smith, Sebastián Borro, Andrés Framini, Avelino Fernandez, y a los cientos de trabajadores asesinados y a quienes fueron secuestrados por la dictadura oligárquico militar y hoy continúan en la condición de desaparecidos.

Porque tenemos historia merecemos ser escuchados, porque somos los que siempre pusimos los cesantes, los despedidos, los muertos, decimos una vez más, MÁS VALE HONRA SIN SINDICATOS, QUE SINDICATOS SIN HONRA

Por una Patria justa, libre y soberana, siempre con los trabajadores.

Juan “negro” ARGUELLO

Dirigente sindical bancario, miembro de la JTP Bancarios, preso político durante la dictadura militar, delegado de los trabajadores del BERSA (Banco de Entre Rios SA), fundador de la Comisión de Cesantes Bancarios durante la recuperación de la democracia, militante montonero y del peronismo revolucionario.

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