Bases para la Refundación de un Nuevo Proyecto Nacional – Introducción

Fragmento de «Bases para la refundación de un nuevo Proyecto Nacional »

“…Un día dije que la pregunta fotobasesprogno es el ‘qué’ sino el ‘cómo’: cómo vivimos ó cómo queremos vivir, cómo es y cómo debe ser el mundo y la vida. Pero cada cual se pregunta el ‘cómo’ de diferente manera. Lo importante es sentir la satisfacción interior que indica que uno no está equivocado…» (Carlos “Pingulis” Hobert).

“…Luego de la restauración oligárquica en 1955, durante décadas nos han exigido sacrificios,mientras nos bombardearon, nos proscribieron, nos fusilaron, nos encarcelaron,nos desaparecieron, nos exiliaron, nos impusieron valles de penurias e injusticias lacerantes. Terrorismo de Estado y saqueo oligárquico mediante, nos exigieron que racionalicemos; y fue así que fuimos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos; sobre llovido ahora nos piden que participemos…“unidos y organizados”.

No nos interesa esa clase de participación. Porqué ¿participar en qué y para qué? ¿Para consolidar un país con 15 millones de pobres, 5 millones de indigentes,la mitad de la población sumergida en el desconcierto desesperante de los distintos escalones del infierno de la exclusión?; ¿para un país que registra en la última década una apropiación de excedentes de renta por parte del sector empresario industrial de 20.000 millones de pesos por año, superando de este modo holgadamente, triplicando y hasta cuadruplicando sus ganancias durante la década de los años noventa del siglo XX cuando los salarios aún no han recuperado su poder adquisitivo correspondiente al año 2000?; ¿para un país en el que un trabajador paga impuesto a las ganancias, mientras a la renta financiera,minera e hidrocarburífera de diversos monopolios se la exime?; ¿para un país prisionero de un puñado de familias y empresas que reúnen en sus dominios más de 100 millones de hectáreas de las mejores y fecundas tierras del planeta?

No queda ciudad en nuestros territorios sin la presencia de villas miserias,asentamientos y aglomeraciones humanas propiciatorias de una existencia degradada, en la que el consumo de agua, energía y servicios sanitarios son propios de habitantes de un pueblo esclavo, centrifugado hacia niveles de violencia inusitados. No podemos más que sentirnos agraviados en nuestra dignidad humana y flagelados en nuestros derechos. Desde este estado de conciencia tomamos la posta en donde otros la dejaron y levantamos viejas banderas de una lucha, asumiéndolas como estandartes de las nuevas generaciones de una clase trabajadora nacional eternamente resurgente y fatalmente insurgente…”

“…El proceso interno de formación, construcción y ocupación de nuestra frontera interior noestá consumado, acaso apenas iniciado al calor de los intereses de una minoría oligárquica rapaz, mezquina y concupiscente. Subsisten muchos y anchos espacios vacíos sometidos a prácticas feudales de dominio improductivas, una enorme debilidad estratégica, en poder todavía de la geografía estática y silente. Mientras los viejos países y continentes han agotado ya el proceso de formación interna de su frontera saturando hasta el exceso el territorio propio,subsisten aquí dilatados baldíos expectantes, abiertos y propuestos a la empresa humana.

La historia se nos presenta como un inmenso paisaje futuro por ocupar. Dar un salto gigantesco en la infraestructura de transporte, comunicaciones y energía. Promover la investigación y tecnología sobre desarrollos fecundos rurales y urbanos. O sea que no se trataba de empezar desde el principio, sino ¡desde antes del principio! No debemos resignarnos a un destino de mera factoría de actividades extractivas, granos, petróleo, minerales, madera, pesca, agua, y sus consecuentes pérdidas de soberanía y deterioro ambiental.

El grito atávico de nuestro originario himno nacional “A vosotros se atreve, argentinos el orgullo del vil invasor”, hoy subsiste como imperativo patriótico insatisfecho. Más de 100 millones de hectáreas hoy sometidas a los designios delirantes de un minúsculo grupo de familias empresarias, de espíritu faccioso y temperamento rapaz, deberán ser revertidas por y para el soberano pueblo argentino hacia políticas de Estado de una irrestricta e innegociable JUSTICIA SOCIAL, para que de una vez por todas emerja sobre la faz de la tierra “una nueva y gloriosa Nación”.

Desde estas premisas, como contribución para encauzar la marcha de la organización popular hacia el horizonte apuntado por la fe en nuestras convicciones; ponemos de manifiesto las presentes herramientas para el diagnóstico de situación y las consecuentes propuestas programáticas de políticas de Estado, con el propósito de recuperar la política como herramienta vital de la organización comunitaria;para construir la JUSTICIA SOCIAL a través de una democracia participativa y protagónica, superadora de esta agotada democracia representativa…”

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