JACHAL, UNA LUCHA DIRECTA CONTRA EL NEOCOLONIAJE (*)

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JACHAL, UNA LUCHA DIRECTA CONTRA EL NEOCOLONIAJE (*)

(*) por Guillermo Alamino, desde la Provincia de San Juan, especial para la Revista El Descamisado.

Jáchal vive uno de los momentos más difíciles de su historia. Lucha y resistencia son palabras que denotan un estilo de vida para el pueblo Jachallero, que enfrenta la expansión del extractivismo minero. Primero tuvieron que afrontar los intentos del gobierno provincial de instalar un emprendimiento de Uranio y, posteriormente, se produjo el derrame de solución cianurada de la mina Veladero, que alertó y organizó a los vecinos del lugar.

Los mayores conflictos socio-ambientales de San Juan en el transcurso de este año tienen como protagonista a la comunidad Jachallera, que tomó la firme decisión de proteger sus bienes comunes. En este sentido, a principios del año 2015 el gobierno provincial pretendió instalar un yacimiento de uranio en el aérea protegida de La Ciénaga. La ejecución del proyecto violaba la Ley 7640 que declara Área Protegida a La Ciénaga,y la ordenanza municipal Nª 1394 que prohíbe “la prospección, extracción y procesamiento de materiales susceptibles de ser empleados en ciclos nucleares en toda la geografía del departamento Jáchal”. A partir de este hecho, los vecinos comenzaron a reunirse y formaron la Asamblea Jáchal No se Toca, que logró suspender esa minera.

Sin embargo, aquello fue solo el comienzo de una dura batalla contra las multinacionales aliadas al giojismo. El 13 de septiembre empezó a circular un mensaje de Whatsapp que alertaba sobre la rotura de un caño que contenía cianuro en la mina Veladero operada por Barrick Gold . Ante esto, la gente comenzó aglutinarse frente a la municipalidad para pedirle explicación al intendente Jorge Barifusa, pero al día siguiente la empresa envío un comunicado expresando que “no hubo contaminación en los ríos que corren en la cuenca del Río Jáchal”.Pero el pueblo sabía que algo extraño estaba sucediendo y, por lo tanto, el clima de incertidumbre era hegemónico en la localidad del norte sanjuanino. Luego expresaron que habían derramado 224 mil litros de solución cianurada y, finalmente, en otro comunicado la compañía canadiense afirmó que fueron en realidad más de 1 millón de litros vertidos, que llegaron a las nacientes del Río Jáchal. La contradicción en los pronunciamientos de la Barrick y el gobierno, que sostenía los mismos argumentos que la minera, aumentó la desconfianza de los habitantes.

Desde el inicio del desastre ambiental se realizaron numerosas manifestaciones y reuniones de vecinos, que constituyen la Asamblea Jáchal No se Toca. Incluso se llevó a cabo una caravana el día 25 de septiembre desde la plaza departamental hasta la Ciudad de San Juan. En ese encuentro Saúl Ceballos, integrante de la organización, manifestó en que están preocupados “por el ambiente y el agua que le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos”. Además exigió información detallada y precisa sobre el suceso a Felipe Saavedra, Ministro de Minería,RaúlTello, Secretario de Ambiente, y Jorge Millón, ex empleado de Barrick Gold y Director de Hidráulica.

En estos últimos días la actitud de las autoridades públicas ha sido mucho más violenta. De esta manera, el día 21 de octubre asambleístas resolvieron llevar a cabo un corte de ruta a la entrada de Veladero, para impedir el ingreso de los proveedores de la mina. Pero al tercer día del bloqueo fueron desalojados, reprimidos y detenidas 23 personas por las fuerzas policiales, bajo la orden del juez Pablo Oritja, producto de una denuncia erradicada por la Barrick. El saldo de la violenta jornada fue una mujer con politraumatismo de cráneo, otra con fisura de muñecas y varias con hematomas por los brutales golpes que recibieron de parte de la policía, según la fanpage oficial de la Asamblea Jáchal No se Toca. Lamentablemente el Estado nunca responde a los reclamos de los vecinos, pero sí actúa inmediatamente ante una denuncia de la Barrick. Es el escenario que vive San Juan con funcionarios públicos al servicio de las multinacionales y, del otro lado, ciudadanos en una situación total de desamparo sin ninguna autoridad que defienda sus derechos.

La lucha de la sociedad Jachellera será permanente mientras perduren gobiernos serviles al coloniaje, que privilegian al capital extranjero y postergan el desarrollo nacional. El país ha sido zonificado por las transnacionales quedando la pampa destinada a la soja, el sur al fracking, la cordillera con la actividad mega minera y las grandes ciudades donde se desarrolla la especulación inmobiliaria. En estos momentos el único garante de proteger los bienes comunes de la nación, es el pueblo argentino.

La disolución del mito sobre la “minería responsable”
Los estudios de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y de la Universidad Tecnológica Nacional(UTN) demostraron que el Rio Jáchal contiene metales pesados y cianuro en altos valores. De este modo, el mito sobre la “minería responsable” de Barrick y el gobierno provincial se diluye nuevamente ante los datos reales.
Los informes de la UNCuyo comprobaron la presencia de metales pesados en las cuencas del Rio Jáchal, por encima de los valores tolerables. “Se detectaron 1,48 miligramos por litro (mg/l) de manganeso, cuando el promedio histórico en ese punto del río La Palca es de 0,25 mg/l de agua”, explica el medio digital Unidiversidad dependiente de la academia mendocina. A esto agrega que “en el caso del aluminio, se verificaron 70 mg/l y se habían medido a esa altura del río de 3 a 4 mg/l(promedio histórico)”. También se observó la presencia de la bacteria Escherichia Coli en los orígenes de los afluentes, lo cual indicaría que la multinacional canadiense estaría tirando desechos cloacales al rio.

Antes esto, Gioja salió a intimar a la casa de alto estudios calificando al informe difundido como “malicioso”, sin ninguna documentación o prueba fehaciente. El sector minero defiende tanto los intereses de Barrick, que no tienen vergüenza en cuestionar un estudio proveniente de una de las instituciones más prestigiosas del país. Incluso el juez Pablo Oritja manifestó en una nota publicada en el sitio web MinningPress, que esos análisis coinciden con los de la Universidad Nacional de San Juan. Por otra parte la UTN evidenció un contenido alto de cianuro en las aguas del dique Pachimoco, que ponen en peligro la vida acuática del lugar.

Es por eso que muchos países y provincias prohibieron la megaminería, porque las consecuencias ambientales son catastróficas e irreversibles. Es necesario y urgente sancionar una normativa nacional que prohíba el extractivismo minero, para evitar que las comunidades cordilleranas se conviertan en pueblos fantasmas.

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