Los bombardeos al Pueblo Trabajador

«Orquestaron la tragedia,
imposible de ser descifrada.
No hablemos del como.
Solamente sabemos de la derrota.
Pero hemos de volver
porque seguimos caminando los sueños.
Nada se termina
Todo sigue…..en la lentitud..pero sigue.
Las banderas arriadas siempre pasan
a otras manos.
a otro soñar
a otros latidos
en la sabiduría de saber
que el sol es posible»

(Alfredo Carlino)

A las 12:40 del frío y nublado jueves 16 de junio de 1955 realizan su bautismo de fuego la Fuerza Aérea Argentina y la Aviación de la Marina de Guerra: 40 aviones oscurecieron el cielo de Buenos Aires. 22 North America, 5 Beerchraft, 4 Gloster y 3 Anfibios Catalina bombardean y ametrallan civiles indefensos en Plaza de Mayo y alrededores. El saldo de la masacre fue cientos de muertos, poco importa ya la exactitud de la cifra, entre ellos un decenas de niños que llenaban un ómnibus escolar.

A la tarde eran miles los compatriotas que se dieron cita en la Plaza del Pueblo para defender el gobierno de los trabajadores, cuando una nueva oleada de aviones espantó a las desconcertadas palomas y arrojó su mortífera carga de nueve toneladas y media de explosivos sobre la multitud.

En vuelo rasante, un avión Gloster de la Marina de Fuerra ametralló el edificio de la CGT, matando al dirigente obrero Héctor Passano

Luego de la «gloriosa gesta» los pilotos huyen cobardemente hacia Uruguay donde el Presidente Batlle los recibe con honores. Es el primer y único bombardeo a una ciudad abierta realizado en el mundo (es decir a una ciudad neutral, libre de guerra alguna o conflicto armado) con el agravante de haber sido realizado por integrantes de sus propias fuerzas armadas asesinado a población indefensa.

Un Douglas DC-3 logró despegar a Uruguay, transportando entre otros a los dirigentes de la Unión Cívica Radical, Miguel Angel Zavala Ortíz y al Conservador Oscar Vichi junto a otros 50 conspiradores quienes se sumaron a otros 60 que habían logrado cruzar el Río de la Plata en otros aviones y embarcaciones, tal el caso del dirigente socialista “Norteamérico” Ghioldi quién huyo en bote hasta cercanías de Colonia del Sacramento, obteniendo también el asilo político del gobierno de ese país.

Decenas de “comandos civiles” y militares sublevados, terminan rindiéndose cobardemente.

En la Plaza de Mayo y sus alrededores quedaron los cuerpos de cientos de muertos y heridos. Los hospitales colapsaron. Se había perpetrado el peor ataque terrorista de la historia argentina. Sus autores eran “respetables” militares y dirigentes y militantes de partidos “democráticos” que se frotaban las manos imaginándose el triunfo de una asonada cívico militar que devolvería a la «negrada» a los lugares de los que ,según ellos creían, nunca debieron de haber salido.

HOMENAJE DEL MOVIMIENTO PERONISTA AUTENTICO A LOS COMPATRIOTAS BRUTALMENTE MASACRADOS POR EL ODIO GORILA Y OLIGARQUICO

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