Memoria Popular,  Trabajadores

Sebastián Borro, un «maldito excluído de la historia oficial»

“Estuve el 16 de junio en la Playa de Mayo y vi lo que ocurrió, venir a los aviones y bombardear, algo inconcebible. Hombres que estuvieron diez años al lado de Perón, como Rojas, como Videla Balaguer, como Lagos, como Aramburu y que después del 16 de junio se dieron cuenta de que había habido ‘diez años de dictadura’”.

Así contaba Sebastián Borro las huellas imborrables de aquel 16 de junio de 1955, que lo harán reforzar aún más sus convicciones y su participación dentro del Movimiento Peronista, que había comenzado diez años atrás, cuando fue protagonista de la histórica jornada del 17 de Octubre de 1945, como da testimonio en el documental Cazadores de Utopías.


Nacido en el año 1922, sus padres eran de origen libanés. Adhiriendo precozmente al peronismo, su actividad gremial la inicia como delegado de los trabajadores en el Frigorífico Municipal Lisando de la Torre, siendo elegido en Diciembre de 1958 Secretario General del Gremio de Buenos Aires.


Meses después, en Enero de 1959, encabezará la resistencia a la desnacionalización del Frigorífico Municipal ubicado en Mataderos. A comienzos del mes, el entonces presidente Arturo Frondizi por acuerdos establecidos con el FMI, entrega un proyecto de Ley al Congreso para privatizar el Frigorífico. Borro recuerda que “El lunes 12 realizamos una asamblea en el sindicato que quedaba a una cuadra de la Planta, y en la reunión decidimos concurrir al día siguiente en manifestación al Congreso para hacer oír nuestra oposición, ya que se comentaba que esa misma noche se trataría la ley en Diputados. Llevamos un ternero pintado con la leyendo ‘quiero ser nacional’… Después fueron presos mi hermano, el ternero y un muchacho, Manolo García”.
Para el 14 la ley había sido sancionada, y la respuesta de los trabajadores no se hizo esperar, con Sebastián Borro a la cabeza. Se declara la huelga y comienza la toma del Frigorífico. En la puerta se colgó una bandera que decía: “En defensa del patrimonio nacional” lo que deja manifiesta la clara oposición de los proyectos. En solidaridad, se adhiere el barrio de Mataderos, especialmente Los Perales, y las zonas aledañas como Liniers, Villa Luro y Floresta. Los vecinos y miles de personas se pliegan a la huelga sabiendo que se jugaba mucho más que la pérdida de un Frigorífico en manos extranjeras.
La situación se tornaba tensa, por lo que Frondizi convoca a los dirigentes gremiales a la Casa de Gobierno para llegar a un acuerdo. Algunos de los representantes de los trabajadores son Borro, Avelino Fernández y Jorge Di Pascuale. Sebastián le reprocha al presidente que mientras él siga yendo a Estados Unidos a entregar el patrimonio nacional, ellos le iban a parar el país, a lo que Frondizi le contesta: “Mire, mocito, yo no voy a aceptar sus intimidaciones”, y da por concluida la reunión.


John William Cooke declara: “Esta huelga es política en el sentido que obedece a móviles más amplios y trascendentes que un aumento de salarios o una fijación de jornada laboral. Aquí se lucha por el futuro de la clase trabajadora y por el futuro de la nación”.
El 17 de Enero el gobierno comienza la represión cuando un tanque Sherman del Ejército y 2000 hombres quieren abrirse paso a sangre y fuego, derribando uno de los portones del Frigorífico.
Ante la feroz acometida de las fuerzas de seguridad contra la clase trabajadora, la CGT declara un paro nacional por tiempo indeterminado en respaldo a los luchadores, siendo detenidos varios dirigentes gremiales en represalia.


Borro recuerda la heroicidad de sus compañeros: “Los muchachos se aferraban a las puertas que los tanques volteaban –recuerda Borro-, hubo heridos y varios muertos. A un muchacho del barrio le reventaron el estómago con una granada de gas lacrimógeno. El hospital estaba lleno de heridos y la policía disparaba gases en las salas donde se curaba a los obreros”.
Fueron cinco días de duros enfrentamientos, que excedieron las inmediaciones del Frigorífico. Finalmente el levantamiento concluyó dada la desigualdad de las fuerzas, pero el gobierno no satisfecho continuó con las persecuciones: “A mí me detuvieron en una casa de la calle Asunción –afirma Borro- donde se habían reunido varios dirigentes. Después debieron intervenir el Frigorífico porque no se faenaba y mucha gente seguía la lucha y no se reintegraba al trabajo. Las nuevas autoridades despidieron a 5 mil trabajadores”. En marzo Borro sería liberado por las autoridades.


Reconocido como uno de los fundadores de las 62 Organizaciones Peronistas, éstas lo eligen para viajar a Madrid a entrevistarse con el general Perón: “el 16 de julio hago el viaje. Yo era, creo, el primer delegado gremial que lo visitaba en Madrid. Llegamos. Yo iba cargando el portafolio y los zapatos que todos los años le enviaban los compañeros del calzado mientras estuvo en el exilio. Cuando lo vi en la puerta, le aseguro que de la emoción se me caían las cosas de las manos. Nos abrazamos lagrimeando los dos. Perón me dijo ‘No se emocione Borro, no se emocione’, y él lloraba igual que yo. Le aseguro que, a los cinco minutos, era como mi padre, mi hermano, porque él hacía todo lo necesario para que uno olvidara lo grande que era”.


Este no sería el último viaje que realizaría a Madrid. Junto a Jorge Di Pascuale, del Sindicato de Farmacia, y Juan José Jonch, de Telefónicos, integra el triunvirato de embajadores que eligió Perón para visitar países afines al proyecto peronista. Cuba fue uno de esos destinos, donde Borro mantiene una reunión cordial con el Che Guevara. De esa visita se desprende la invitación a Perón para residir en la isla.


En 1961, Perón reconocía en él un valioso cuadro del sindicalismo combativo, siendo designado para integrar el Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo, junto a Jorge Di Pascuale y Avelino Fernández.


En 1962 se candidatea a diputado nacional por la Capital con Di Pascuale, Roberto García y Eustaquio Tolosa, entre otros, para gobernador de la provincia de Buenos Aires, Framini encabeza la fórmula peronista. La victoria peronista es amplia, pero inadmisible para el sector militar, quien presiona a Frondizi para la anulación de las elecciones.


Acrecentada la figura de Borro como referente político del peronismo combativo, el derrotero que sigue siempre lo iba a encontrar encabezando proyectos de resistencia. En 1964 integra la Mesa de lanzamiento del Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) de Gustavo Rearte, en 1968 forma parte de la CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro, expresión del sindicalismo más combativo, en las antípodas del sector vandorista, que negociaba con la dictadura de Onganía.


A principios de los ’70, la fragmentación de proyectos al interior del peronismo era importante, Borro ante estas circunstancias se alineó a los sectores de izquierda del movimiento, apoyando las actividades de la organización revolucionaria peronista Montoneros.


Durante parte de 1973 y 1974 ejerce funciones como Director de Cementerios. Otro gesto valiente de Borro impide que se lleven de la morgue que tenía a cargo, el cuerpo de Rodolfo Ortega Peña, asesinado por la triple A.
Durante el breve período de Cámpora en el gobierno, integra la delegación que va a buscar a Perón a Madrid para su regreso definitivo a la Argentina.


A un año de asumida la presidencia por “el tío”, publica junto a Avelino Fernández, Dante Viel, Arnaldo Lizaso, Andrés Framini y Armando Cabo un comunicado que sostenía: “Hoy sabemos también que para defender nuestro gobierno no sirven aquellas estructuras que teníamos en 1955 y que no lograron mover un solo hombre para defender nuestro gobierno, nuestro presidente y nuestro conductor”.
Meses después, las disidencias dentro del Movimiento eran extremas y llevan al enfrentamiento de Montoneros con Perón el 1º de Mayo de 1974, respaldando a los primeros la Agrupación del Peronismo Auténtico con un comunicado donde se pronuncian claramente: “Conviene aclarar que no sólo eran jóvenes los que fueron a decirle su verdad al General Perón en la Plaza de Mayo. Habíamos millares de hombres y mujeres ya maduros que también pensamos como los jóvenes”, agregando después: “Con respecto a los ‘estúpidos’, ‘imberbes’ y ‘mercenarios’ es necesario recordar que no nacieron por generación espontánea. Son nuestros hijos. Los hijos de los trabajadores, muchos de los cuales estudian y trabajan. Los hijos de los hombres leales y combatientes que durante dieciocho años no escatimaron esfuerzos ni sacrificios para rescatar al país de las manos de la antipatria. Son los que durante años, los días domingo tenían un solo paseo: la cárcel donde estaba el ser querido preso”. Y concluyen el documento sentenciando: “los viejos y auténticos peronistas estamos al lado de ellos. Porque son honestos, son leales, auténticos, desinteresados y sobre todo, como lo han demostrado, peronistas hasta la muerte. Que podrán equivocarse, pero son incapaces de una traición y una deslealtad”.


En 1976 la sombra del golpe militar comienza a erigirse, lo que lleva a Borro como a tantos miles de personas a dejar de actuar en política.
El regreso de la democracia lo encuentra nuevamente dentro del Peronismo, hasta que a principios de 1990 se suma al Frente Grande con un proyecto opuesto al menemismo, siendo elegido concejal.


En ejercicio del cargo legislativo, recordaba que en una ocasión había increpado fuertemente a Adelina de Viola, quien le contestó que él era la única voz autorizada para cuestionarle algo dada la honestidad de su acusador, en épocas donde la mayoría de la dirigencia claudicaba.
Siempre dispuesto a transmitir su experiencia en el campo popular, se prestaba a todos los que querían escucharlo.
El 17 de Julio de 2005, a los 83 años y enfermo de cáncer, falleció en la Ciudad de Buenos Aires.
Sebastián Borro fue sin duda uno de los referentes más importantes de los sectores sindicales combativos. Con gran honestidad no dudó en denunciar y combatir a todas aquellas personas que ponían en primer lugar intereses foráneos

(Extracto de LOS MALDITOS – VOLUMEN III, de Facundo Cersósimo y Cecilia Ferroni. )

Homenaje del Movimiento Peronista Auténtico al compañero Sebastián Borro, al cumplirse 18 años de su fallecimiento.


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