Fragmento de «Crítica al desarrollismo» – Roberto Carri

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(…) En tanto no es la única política de los núcleos dominantes, los desarrollistas encuentran resistencias en sectores del mismo, que en ciertos momentos reducen o limitan su campo de acción. Por tanto, buscan alianzas con sectores populares ajenos a sus intereses de sector, pero que pueden ver con buenos ojos un cambio que desplace a la vieja oligarquía.

La idea de los desarrollistas —que se manifiesta en cada oportunidad en que pueden aplicar su política— es lograr la subordinación de sectores sociales con intereses diferentes y hasta contrapuestos a los suyos. Para ello construyen vastos programas políticos que contemplan mejoras generales que provendrán de la expansión económica y del «cambio de estructura para el desarrollo».

El desarrollismo pues, tiene dos aspectos que generalmente se formulan en forma unitaria pero no necesariamente van siempre juntos: uno es la política desarrollista de ampliación del mercado para un sector «modernizante» del capital monopolista; el otro es hacer creer al resto de la sociedad que los sectores «dinámicos», aquellos que persiguen el cambio y el desarrollo, son solidarios.

(…) El desarrollismo aparece también como una variante del reformismo en tanto sus objetivos son cambiar el estado de cosas; y como una variante seudonacionalista, en tanto se busca identificar a los adversarios como representantes de intereses antinacionales que persiguen el mantenimiento del atraso y la dependencia. De cualquier manera, su nacionalismo se limita a atacar a sectores indefinidos por regla general, que se personifican en grupos débiles del imperialismo mundial, o, en ciertos casos —debido a sus contactos con determinados grupos financieros— a atacar a sus rivales en las licitaciones, presentando la lucha por el control de una situación concreta como una «batalla por el desarrollo».

(…) Los cuadros del desarrollismo político están formados por comisionistas cuyo objetivo es aumentar el ingreso proveniente de las comisiones recibidas. La relación entre las mismas y el logro de altos beneficios por el capital es estrecha y fundamental, de allí que se convierten en los propulsores de políticas crediticias y de desgravaciones que promueven el «progreso y la industrialización» del país.

Su énfasis en la búsqueda de capitales extranjeros interesados en el desarrollo de inversiones reproductivas tiene una explicación: a la par se promueve su ingreso personal. Para los desarrollistas la actividad política es una actividad comercial, su política real es la de intermediarios de los capitalistas extranjeros.

Fragmento de «Crítica al desarrollismo» (1970). Roberto Carri, Sociólogo, militante de la organización peronista montoneros; integrante de la Cátedras Nacionales; desaparecido por la dictadura en 1977.

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