El infierno verdadero

Entre las 5 y las 7
cada día,
ves a un compañero caer.
No pueden cambiar lo que pasó.

El compañero cae,
y ni la mueca de dolor
se le puede apagar,
ni el nombre,
o rostro,
o sueños,
por los que
el compañero cortaba la tristeza
con su tijera de oro,
separaba,
a la orilla de un hombre,
o una mujer.

Le juntaba todo el sufrimiento
para sentarlo en su corazón
debajito de un árbol
El mundo llora pidiendo comida
Tanto dolor tiene en la boca
Es dolor que necesita porvenir
El compañero cambiaba al mundo
y le ponía pañales de horizonte.
Ahora, lo ves morir,
cada día.
Pensás que así vive.
Que anda arrastrando
un pedazo de cielo
con las sombras del alba,
donde, entre las 5 y las 7,
cada día,
vuelve a caer, tapado de infinito

*Juan Gelman

No fue la crisis. No «se mataron entre ellos». Fue la maldita policía y los ideólogos políticos que siguen sueltos.

¡MAXI Y DARÍO PRESENTES!

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