CONTRA EL GOLPE

Con gran preocupación atestiguamos de qué forma se han desplegado en las últimas semanas un conjunto de acciones mediáticas, callejeras, judiciales e institucionales provenientes del mismo sector político-económico, que apuntan lisa y llanamente a socavar la legitimidad del Gobierno elegido democráticamente en las elecciones de octubre de 2019 e instalar de hecho un escenario de progresivo desgaste a tan solo nueve meses de iniciada su gestión, en medio de una pandemia global y una crisis económica nacional inédita.

En efecto, desde un sector muy caracterizado de la oposición referenciada en Juntos por el Cambio, conducido por personajes como Macri, Bullrich, Waldo Wolff y la nefasta Elisa Carrió, caras ilustres de la radicalización, difunden un discurso abiertamente mentiroso que pretende incentivar la desconfianza entre la población, fomentar el odio y desprestigiar cualquier medida que se tome desde el Estado en beneficio del pueblo, con epítetos anacrónicos y ridículos -cuando no macartistas- como “comunista” o “chavista”, mientras que lo que realmente se pretende es proteger y beneficiar intereses monopólicos.

El gorilismo organizado en sus diferentes componentes y su base social no está dispuesto a reconocer la derrota electoral que sufrió en 2019 y se empecina en obstaculizar la acción de gobierno y, sobre todo, minar su legitimidad. Por lo visto, ha hecho causa común y no está dispuesto a ahorrar esfuerzos.Si se pone en perspectiva la intransigencia adolescente y plagada de mala fe de la oposición en el Congreso, impidiendo su normal funcionamiento y empiojando las discusiones para restarle legitimidad a las leyes aprobadas; el discurso estigmatizador repleto de odio y persecución que se escucha permanentemente en los principales conglomerados mediáticos por periodistas militantes como Majul, Leuco, Wiñazki, Morales Solá o Pagni; el abroquelamiento de las empresas más concentradas expresado en distintos comunicados públicos, apretando sin vueltas por la intervención de Vicentín o a raíz del reciente decreto que establece como servicio público las telecomunicaciones, sumado a declaraciones de la Embajada norteamericana y la Cámara de Comercio de ese país sobre la política nacional, no queda ninguna duda de que constituyen un bloque uniforme y que sus intereses no tienen nada que ver con las ansias de prosperidad, salud y desarrollo del pueblo argentino, sino más bien todo lo contrario: piden profundizar el rumbo que llevó a fondo el macrismo y que nos sumió en la miseria.

Por si fuera poco, a estos episodios se suma el reciente alzamiento de las fuerzas policiales de la provincia de Buenos Aires, quienes paradójicamente plantean un reclamo social y una defensa de sus derechos gremiales, al tiempo que no han restado esfuerzo en reprimir a los sectores populares cuando reclaman por sus derechos.Esta acción absolutamente ilegal y amedrentatoria de la paz pública que significa rodear la residencia presidencial de Olivos con armamento y logística provista por el Estado para defender al pueblo, es un exceso desde todo punto de vista inadmisible y merece una respuesta y castigo ejemplar. En este asunto no es posible titubear: O se disciplina a los alzados por el bien de la democracia o la institucionalidad comienza un declive de imprevisibles consecuncias.

Llamamos al gobierno de Alberto Fernández a no dudar en ejercer la ley y la autoridad que le competen.Si tenemos en cuenta el frágil escenario regional, que cuenta con un golpe de Estado aún caliente en Bolivia, la proscripción del ex presidente Rafael Correa en Ecuador, junto con el imprevisible desastre que constituye el Gobierno de Bolsonaro en Brasil, lo que ocurre en nuestro país no debe ser pasado por alto sino que debe ser leído a la luz de este panorama regional proclive a la desestabilización democrática.

Ante este escenario de crisis, además de denunciar y condenar la actividad antidemocrática y desestabilizadora de la oposición radicalizada, encabezada por los sectores monopólicos privilegiados y su brazo político, queremos llamar a la ciudadanía a repudiar estas acciones y tomar conciencia de los intereses que se promueven y los riesgos que corre el bien común en relación con estos escenarios de avasallamiento antidemocrático.

A la militancia toda y sus organizaciones: a mantenerse en estado de alerta y a profundizar la solidaridad, la comunicación y aunar esfuerzos comunes para ponerle freno a esta avanzada y defender la democracia. Para eso habrá que dejar atrás mezquindades y aguzar el ingenio para que el escenario restrictivo de la pandemia no funcione como excusa para exhibir debilidad o impedir la respuesta popular frente a la avanzada reaccionaria.

Al Gobierno nacional, no dar el brazo a torcer frente a ningún tipo de presión en favor de intereses minoritarios. Por el contrario: se hace evidente que la oposición radicalizada no está dispuesta a ceder en lo más mínimo. Es imperioso profundizar las medidas de redistribución de la riqueza, la población y la tierra, de combate a la miseria estructural y de fortalecimiento de los sistemas de salud y educación públicos. Ahora más que nunca hay que tomar ese rumbo, recostarse y fortalecerse sobre la organización popular.

MPA – MOVIMIENTO PERONISTA AUTENTICO

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